Verde Esmeralda
El viernes a la noche fui hasta La Plata para visitar a una amiga. La idea era sorprenderla con mi llegada inesperada, pero estas cosas (saben los que las hacen) casi nunca resultan como fueron planeadas. Aunque la experiencia hace contemplar aun estas situaciones no pensadas, la vida siempre te sorprende con la inimaginable.
Recordé esos momentos en la ruta, donde el agotamiento físico y metal invaden el espíritu, en donde la paciencia y la meditación es lo único que te permite seguir adelante confiando en que todo va a salir bien de alguna misteriosa forma, FE.
Así fue pues, una vez más. Una dama de 81 años salio de uno de los departamentos sobre el mismo pasillo en donde me encontraba acurrucado sentado en una cómoda butaca tratando de proyectar una imagen en blanco sobre la pantalla, se acerco a preguntarme algo así como;
- Perdone, pero… ¿qué está haciendo Usted acá?.
Sintiéndome como un malhechor, imaginando que ella tenía miedo, me quite los tapones de los oídos, me incorpore y le comente que venia a visitar a una amiga, que la sorpresa me había salido mal y que decidí esperarla. Calculé que en ese momento era más de media noche.
“¿No quiere pasar a tomar un té?. Yo la verdad tengo miedo pero lo ví ahí en el piso y con este frió…”
Con una sonrisa le dije:
“Que increíble, justo traje unas cosas dulces para comer con mi amiga, pero perdió.”
Tome un té, charlamos un buen rato, miramos tele y finalmente me preparó la cama con un colchón, almohada y sabanas limpias en el suelo de su comedor donde dormí cómodamente hasta la mañana siguiente.
Logre conseguir el teléfono de Pame gracias a su hermano que ya había llegado al departamento, la llamé desde el teléfono de Esmeralda en donde finalmente nos reencontramos cuando vino a visitarme a el departamento número 22 <el loco>
El último dedo me acercó hasta Merlo, a partir de ahí llegue en trenes y bondis hasta donde ahora me encuentro. En todo ese trayecto tuve miedo, miedo de convertirme en uno mas nuevamente, un autómata que muerto en vida deambula por las calles buscando apresuradamente mas tiempo para perder. Gracias Esmeralda por confirmarme que mi viaje continúa, que sigo conectado con este flujo inagotable impulsado por amor.
2 comentarios en “Verde Esmeralda”
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Hola!!! Pase a ver tu blog, muy lindo quiero mas data de tus viajes…..fisicos y metafisicos……nos conocimos en el 152 el viernes 5 de Nov, en Baires…encontraste la bici?
Saludos y buena Vida!!!!
jajaraja, que hermosa sorpresa!, número de colectivo y fecha, buena memoria. Encontré la bici, fui hasta retiro y me tomé el tren.
Gracias por las buenas vibraciones!